El almacenamiento de una batería de cámara se resume en tres ideas: carga entre el 40 % y el 60 %, un lugar fresco y seco (unos 15–25 °C) y una recarga cada tres meses. Una batería de litio se autodescarga aunque no se use y envejece con el tiempo; guardarla llena acelera la pérdida de capacidad y guardarla vacía puede llevarla a una descarga profunda de la que ya no se recupere. Así que guardar no es «meterla en un cajón y olvidarse», sino mantener un estado que hay que revisar de vez en cuando.
Antes de guardarla: seis pasos
Paso 1: déjala entre el 40 % y el 60 %
- Paso 1: si está llena, monta la cámara y dispara un rato hasta bajar a dos o tres barras.
- Paso 2: si está casi vacía, cárgala hasta la mitad antes de guardarla.
- Paso 3: no hace falta buscar un porcentaje exacto; con dos o tres barras en pantalla, aproximadamente la mitad, es suficiente.
Paso 2: limpia contactos y carcasa
- Paso 1: pasa un paño seco y suave por los contactos para quitar huellas, sudor y polvo.
- Paso 2: comprueba que no estén oscurecidos ni deformados y que la carcasa no esté abombada.
- Paso 3: si hay humedad, sécala bien antes de guardarla; no la encierres con restos de agua.
Paso 3: protégete frente a cortocircuitos
- Paso 1: coloca la tapa protectora original o usa la funda o el capuchón que traiga la batería.
- Paso 2: no apiles varias baterías desnudas, para que los contactos metálicos no se toquen.
- Paso 3: no la lleves en el mismo bolsillo o estuche que llaves o monedas.
Paso 4: elige un buen sitio
- Paso 1: un lugar a unos 15–25 °C, seco y a la sombra, sin sol directo.
- Paso 2: lejos de radiadores, cocina y ventanas con grandes oscilaciones, y nunca en el coche en verano.
- Paso 3: en ambientes húmedos, añade un sobre de gel de sílice al estuche, sin que la batería toque productos químicos absorbentes agresivos.
Paso 5: pon un recordatorio de recarga
- Paso 1: crea un aviso cada tres meses en el calendario del móvil para cada batería.
- Paso 2: al llegar la fecha, revisa el nivel y, si ha bajado, recarga hasta el 40–60 %.
- Paso 3: usa el cargador previsto y desconecta al terminar o al alcanzar la mitad.
Paso 6: etiqueta
- Paso 1: pega una etiqueta con la fecha de compra y la de la última recarga.
- Paso 2: si tienes varias, numéralas para poder alternarlas y seguir su estado.
Revisión al volver a usarla
- Paso 1: mira si la carcasa está abombada o deformada. Si hay hinchazón, deja de usarla y llévala a un punto limpio o canal de reciclaje; no la perfores ni la quemes. Detalle en preguntas sobre hinchazón y errores de la cámara.
- Paso 2: limpia los contactos, colócala en la cámara y confirma que se reconoce.
- Paso 3: cárgala al completo antes de salir y observa si la autonomía es claramente menor que antes de guardarla.
- Paso 4: si la diferencia es grande, haz un ciclo completo para que el cuerpo recalibre; el método está en primera carga y calibración.
Si durante meses no se ha mantenido, la autodescarga puede haberla dejado por debajo de lo recomendable. Para decidir si conviene cambiarla, mira vida útil y degradación de la NP-FZ100.
Errores de almacenamiento habituales
- «Guardarla llena es más seguro»: justo al contrario. Pasar meses al 100 % acelera la degradación; el 40–60 % es mejor.
- «En la nevera se conserva mejor»: un frigorífico doméstico tiene humedad y cambios de temperatura, y al sacarla puede formarse condensación. No lo recomiendo.
- «Vacía ocupa menos y aguanta más»: guardar a cero añade el riesgo de descarga profunda y de que ya no admita carga.
- «Puede estar ahí años sin mirar»: la autodescarga existe, así que revisa al menos cada tres meses.
- «La facturo con el equipaje»: las baterías de repuesto van siempre en cabina, con los contactos protegidos y según la normativa de cada aerolínea.
Dos apuntes sobre el entorno
Sobre la temperatura: «fresco» importa más que «frío». Cada escalón de temperatura ambiente suele acelerar el envejecimiento, pero no por eso conviene meter la batería en el frigorífico: hay humedad, hay salto térmico y al sacarla aparece condensación, justo lo que quieres evitar. Si en tu zona los veranos son húmedos, un sobre de gel de sílice en la caja y una revisión periódica de los contactos resuelven más que cualquier remedio casero.
Sobre la cantidad: si guardas varias baterías durante meses, mejor en la misma caja, numeradas y con el recordatorio trimestral compartido, para que ninguna se quede sin revisar. Planificar la numeración y la rotación desde el momento de la compra ahorra trabajo después; para configuraciones grandes, consulta la página de consulta mayorista.
Preguntas frecuentes
¿Qué nivel de carga es el adecuado para guardar?
El 40–60 % es la franja que suele recomendarse en el sector. Con dos o tres barras en la cámara vas bien; no hace falta un valor exacto.
¿Cada cuánto hay que recargarla?
Cada tres meses es una pauta razonable. Si el lugar es más cálido, la autodescarga será más rápida y puedes acortar el intervalo.
¿Sirve todavía después de dos años guardada?
Depende de cómo se haya mantenido. Con recargas periódicas muchas siguen funcionando, aunque con cierta pérdida de capacidad. Haz una prueba real antes de volver a usarla como principal.
¿Puedo dejarla dentro de la cámara?
No es lo aconsejable: el cuerpo puede tener un consumo residual en espera. Sácala, guárdala aparte y protégela frente a cortocircuitos.
Un buen almacenamiento puede darte uno o dos años más de servicio. Para tener recambio y alternar, empieza por la NP-FZ100 compatible de YO (2280 mAh / 7,2 V / aprox. 16,4 Wh, 16,36 €); el kit de dos más cargador por 33,59 € permite tener una en uso y otra guardada. Si necesitas más margen, la TNP-FZ100 (2400 mAh / aprox. 17,3 Wh) también está disponible. Cuando un estudio o una empresa de alquiler necesita gestionar su inventario, la consulta mayorista facilita lotes homogéneos, más sencillos de numerar y de mantener al día.